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jueves, 10 de diciembre de 2015

IDEAS: El Universo, Dios y Epicuro



La velocidad de la luz, todos lo sabemos, es de 300,000 Km. por segundo. Eso hace posible que en un minuto la luz recorra 18'000,000 de Km. (dieciocho millones de km.), y en una hora, 1,080'000,000 de Km. (mil ochenta millones de Km.). A la velocidad de la luz, podríamos viajar de la Tierra a la Luna en 1.28 segundos; o de la Tierra al Sol en 8.32 minutos.

Esta alucinante velocidad es uno de los parámetros que los científicos, físicos y astrofísicos de todo el mundo utilizan para medir las alucinantes distancias en el espacio: han creado el año luz. Un año luz es la distancia que recorre la luz en un año; (si en un minuto la luz recorrer dieciocho millones de Km., imaginen la cantidad de billones de Km. que recorre en un año.)

Veamos algunos ejemplos: la distancia que hay de la Tierra a Alfa Centauro, la estrella más cercana a ella aparte del sol, es de 4.5 años luz; y la que hay de un extremo al otro de la Vía Láctea, la galaxia a la cual pertenecen nuestro Sistema Solar, Alfa Centauro, y otros billones de estrellas, planetas, satélites, asteroides, cometas etc., es de 100,000 años luz. !Cien mil años viajando a la velocidad de la luz!… Como podemos ver, a este nivel las distancias se vuelven inconmensurables, casi inconcebibles y resulta difícil ya siquiera imaginarlas. Pero además y a pesar de su colosal tamaño que da vértigo y reta nuestra comprensión, nuestra Vía Láctea no es precisamente una “gran” galaxia; sino una pequeña galaxia en la periferia del Universo. La galaxia más cercana a ella se llama Andrómeda o M-31; se encuentra a 2.5 millones de años luz y tiene el doble del tamaño de la Vía Láctea.

Pero por supuesto ahí no se termina el Universo: la Vía Láctea, Andrómeda y miles de otras galaxias forman lo que se llama un Cúmulo de galaxias. Cúmulo de galaxias es una agrupación de galaxias, que luego forman Súper-cúmulos de galaxias; y el Universo está formado por millones de Súper-cúmulos de galaxias.

Casi inconcebible verdad?. Son tan inconmensurablemente vastas las distancias en el Universo, que por ejemplo las explosiones de Supernovas (estrellas que explotan) que los telescopios captaron hace algunos años, en realidad no ocurrieron en esos años, sino hace millones de años. Por qué recién pudimos ver la luz de esas explosiones?; porque sencillamente esas explosiones ocurrieron a tales monstruosas distancias, que la luz que generaron viajó a través del espacio por millones de años (cuando ni siquiera había vida en nuestro planeta) hasta llegar a nosotros que recién pudimos verla.  

¿Que decir ante semejantes dimensiones?: ¿Inconcebible, inimaginable, monstruoso, incomprensible, inalcanzable? Podríamos poner todos estos adjetivos juntos y buscar más; y aún así no podríamos siquiera dar una idea de las distancias y dimensiones en el Universo… Pero, si hay algo que al menos a mí, me resulta aún más inconcebible e incomprensible, y que es el objetivo central de este pequeño escrito, es la idea de un Dios detrás de todo esto; y paso a explicar por qué me resulta tan incomprensible.

Primero que todo por qué. ¿Por qué Dios crearía el Universo?. Esto me resulta incomprensible porque parto del siguiente punto: Si ya hemos visto lo incomprensiblemente vasto que es el Universo, tratemos con esfuerzo de imaginar cómo sería el Dios que lo ha creado. Ese Dios tendría que ser más vasto y anterior al Universo; tendría que ser lo absoluto, lo total, la perfección, la eternidad, el infinito; todo estaría en él, nada estaría fuera de él; nada podría haber fuera de él.

Por lo tanto, la idea de Dios creando el Universo no me entra en la cabeza porque para crear algo hay que tener o el deseo, o la necesidad, o simplemente la voluntad de crear eso que se quiere crear y por definición, Dios no podría tener ni deseos, ni necesidades, ni voluntad de nada porque sólo se desea lo que no se tiene; y no podría haber nada que Dios no tenga, que esté fuera de él. Sólo se necesita lo que nos hace falta y a Dios tampoco podría faltarle nada. Y la voluntad de hacer o crear algo siempre obedece al impulso de cambiar o mejorar o agregar algo y en el mundo de Dios no podría haber nada que pueda ser cambiado, o mejorado o agregado porque todo sería (o debería ser) perfecto. Por lo que llego a la conclusión que Dios no pudo tener ni el “deseo” de crear el Universo para divertirse por ejemplo, ni la “necesidad” de hacerlo para sentirse acompañado, ni por “voluntad” de ejercer su poder y manifestarse… porque todo eso lo invalidaría o descalificaría como Dios. Es más, si existiera, Dios tendría que ser, además de todo lo ya dicho más arriba, la quietud absoluta; porque todo movimiento o acción, rigurosamente hablando, denuncia la imperfección puesto que está orientado a perfeccionar algo que estaba imperfecto o a desperfeccionar algo que estaba perfecto. Y en el mundo de Dios todo sería perfecto y entonces no cabría ninguna acción.

Ahora les presento “El argumento del mal de Epicuro”: Epicuro parte del echo innegable de que el mal existe en el mundo;  y entonces razona así:

1) o Dios quiso eliminar el mal y no pudo.
2) o Dios pudo eliminar el mal y no quiso.
3) o Dios ni quiso ni pudo.
4) o Dios quiso y pudo.

Si fuera así:

En el caso 1), Dios es impotente lo que contradice su omnipotencia.
En el caso 2), Dios es malvado lo que contradice su bondad.
En el caso 3), Dios es impotente y malvado a la vez lo que contradice su omnipotencia y bondad.
En el caso 4), si Dios quiere y puede acabar con el mal, ¿porque no elimina al mal?. En este caso Dios es incoherente lo que contradice su perfección.

Entonces:

Conclusión caso 1): si Dios no es omnipotente no es Dios, luego Dios no existe.
Conclusión caso 2): si Dios no es bondadoso no es Dios, luego Dios no existe.
Conclusión caso 3): si Dios no es omnipotente ni bondadoso no es Dios, luego Dios no existe.
Conclusión caso 4): si Dios no es perfecto no es Dios, luego Dios no existe.

Conclusión mía y final: tus oraciones se pierden en el infinito silencio del Universo.



Elmer Ernesto Alcántara
Sydney, diciembre del 2015

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